CORRUPTOS GOBIERNAN POR NUESTRA CULPA

CORRUPTOS GOBIERNAN POR NUESTRA CULPA

Por MAURICIO PÉREZ para El Colombiano  Artículo aparecido el día domingo 3 de abril de 2016

perezmaurlcio61@hotmail.com

Como terminé la columna anterior, “Apuesto a que vos sobornás sin ningún problema con tal de obtener un contrato”, le dije al ciudadano europeo con quien conversaba y que representaba una multinacional en Latinoamérica.

El personaje, que había llegado a Medellín no detrás de un contrato sino persiguiendo un amor, me miró tranquilamente y sin confirmar nada me dijo: “Es que el problema no es mío, es de ustedes que eligen corruptos”. Sin entrar en miramientos éticos y discutir si fue primero el huevo o la gallina y ante el enfrentamiento pragmático que dispuso mi interlocutor y a pesar de la simpleza y facilismo de su argumento, me pareció válido reflexionarlo.

Vivimos en un país de corrupción rampante e impune. No nos digamos mentiras, los corruptos se aprovechan de nosotros, se burlan de nosotros. Muy pocos son los que caen en manos de la justicia y menos a los que posteriormente se les aplique con algún rigor. La corrupción ha llegado a un nivel de sofisticación y penetración increíble. Trucos en contratación, argucias jurídicas, movimientos financieros, interventorías amañadas, controles comprados, toda una bien aceitada y eficiente maquinaria que roba y roba.

Han puesto a funcionar el sistema a su favor. Como lo describía hace poco Juan Ricardo Ortega (exDian) en un artículo suyo, si empiezan las investigaciones ya sabemos cuándo terminan: cuando proscriben en un mar de impunidad. A Samuel Moreno lo cogieron y lo están juzgando porque el descalabro fue tal, el robo de tales dimensiones, que fue imposible ocultarlo. Si estos personajes hubieran terminado La 26 en Bogotá, con los robos programados y todo, no les hubiera pasado nada. Porque lo que se los llevó por delante fue el castillo de naipes en que se había convertido la empresa de los Nule, con múltiples frentes de trabajo y robo continuado en todo el país. Eran algo así como una pirámide de la contratación y corrupción que no lograron sostener.

Combatir la corrupción no es una cosa de unas medidas únicas y de unos hechos aislados. Es de tomar una conciencia social diferente, de pensarnos como sociedad de una forma diferente. Porque el problema se nos ha metido hasta la médula. Y lo más indignante es que seguimos eligiendo a los corruptos como decía el personaje con que hablaba y así las cosas no van a cambiar. Los partidos políticos tradicionales en Colombia los siguen avalando porque así es como alimentan su clientela: La engordan con el Estado para seguir en el poder. Y nos acostumbramos a que así es la política, que horror. Los partidos políticos son los principales responsables de la corrupción.

Justo es decir que no podemos meter a todos los políticos y funcionarios públicos en la misma bolsa. Hay esperanza. Alcaldes en ciudades importantes y pueblos menores, funcionarios en diversas instituciones, se la juegan por un país viable y transparente. Pero los corruptos aún son legión e insistimos en elegirlos. Qué terrible. Cómo decía Mujica, al que le guste el dinero no debe estar en política. Allí necesitamos a los que sueñen con un mundo mejor.

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