Yo me llamo Amparo

YA QUE NUESTRA “DIVA” SE HA PUESTO FAMOSA A RAÍZ DEL PROGRAMA YO ME LLAMO, TRANSQUIBIMOS EL SIGUIENTE ARTÍCULO DE PERIÓDICO UNIVERSO CENTRO. 


Escrito por Eduardo Arias. Ilustración Verónica Velásquez Para UniversoCentro

Colombia, país especializado en manufacturar y mantener toda clase de farsas en los más altos pedestales, desde hace tres décadas y media supone, presume y asume que Amparo Grisales es una gran actriz. Que es una dama de las tablas. Que es la diva de los estudios de grabación. Que, como artista, no tiene nada que envidiarle a Vicky Hernández, a Patricia Ariza, a Margarita Rosa de Francisco. Y mucho menos a las nuevas actrices que ella tanto desprecia diciéndoles “niñitas”. Han sido 35 años de reverencias a la diva. Desde 1975, cuando apareció con su estilito altanero en la telenovela Manuela, ha pisado duro. Como cualquier Eduardo Pimentel que se respete (¿Lo recuerdan ustedes, amigos de Medellín, en el césped del Atanasio Girardot?). Siempre lo hace. Y para posar de artista rebelde, escandaliza con tonterías como aquella de que hizo el amor a bordo de un avión de pasajeros. Como quien dice, pionera de los deportes extremos en Colombia y a nivel surcontinental.

Amparo Grisales, como toda buena pésima actriz que se respete, siempre actúa igual. Siempre es la misma latosa que hace pucheros y alega porque no sabe expresarse de otra manera, que pataletea en la ficción como lo hace en la vida real. Un caso similar al de Garrincha, el famoso futbolista de Botafogo y la selección Brasil que sólo se sabía una jugada pero que siempre le salía bien. Amparo Grisales sólo sabe hacer un gesto, un movimiento de cuello y otro de culo y el país sigue embelesado.

Como buena diva arribista, se proclama gran amiga del gobernante de turno. Lo ha hecho desde los tiempos de López Michelsen y su máximo orgullo era ser amiga de Ernesto Samper Pizano.

A mí me divierte cada vez que ella, en nombre del noble arte de la actuación, ataca y humilla a sus colegas. En el mejor estilo de Pimentel, no, qué Pimentel, de José Luis Chilavert. Insulta colegas, denigra de candidatas del Concurso Nacional de Belleza. Humilla periodistas. Y que lo digan quienes tuvieron la mala suerte de trabajar con ella. Camarógrafos, asistentes de dirección, sonidistas… los desplantes de la doña han hecho historia en los anales de las producciones de telenovelas. Bota pelo para allá y para acá. Taconea y volea cartera (perdón, ella le dirá bolso). Insulta. Hace pucheros. Habla de lo divino y lo humano cuando la entrevistan. Pero… qué mal, pero qué mal actúa la doña.

Amparo, que presume ahora de su sabiduría musical en un concurso de imitadores, le encanta repetir a los cuatro vientos lo estudiada que es. Lo preparada. Y va uno a ver, a oír, y no queda más remedio que decir: “esa platica se perdió”. Durante años se dedicó a pregonar a diestra y siniestra que estaba en la mira de los grandes estudios de Hollywood. Para que la farsa se hiciera creíble, la doña Diva nos hizo el gran favor de irse a vivir a Los Ángeles y desaparecerse de Colombia por unos años. Resultado: un (1) papel de extra con parlamento en película de serie B dirigida por un colombiano. Ah, y cómo se la carcomió la envidia cuando la “niñita” Catalina Sandino fue nominada a un premio Óscar.

En estos días se gana la vida humillando al aire a los concursantes de Yo me llamo. Vuelve a ser noticia por lo único que sabe hacer. Mover el pelo, mover el culo, pisar duro, hacer pucheros, insultar y humillar a los que están por debajo de ella.

Cuando lo único que se tiene para mostrar es un chasis, es evidente que se hagan esfuerzos ingentes para que este no se oxide. Amparo Grisales es eso: un chasis al que no se lo come ni el óxido, esta vez en el sentido literal de la frase, sin la ironía de la metáfora. Amparo Grisales es un chasis que hace esfuerzos ingentes por aplazar el día en que no quede otra alternativa que la chatarrización.

Pero bueno. En un país que vive del cuento de que el segundo himno más lindo del mundo después de La Marsellesa es el colombiano (como si el de Antioquia no fuera mucho más lindo que el de Colombia, y lo digo yo, que soy rolo), personajes como Amparo Grisales perduran a punto de echar codo y de poner a babear a medio país lagarto y lambón a punta de gimnasio.

Dicen por ahí quienes la adulan y la veneran, que “Amparo es la única diva de la televisión colombiana”. Si ser diva es ser Susana Giménez o Laura en América, de acuerdo, la Doña es una diva. Qué patético. Nuestra “única diva” no es más que un chasis.

3 comentarios

  1. No estoy de acuerdo con el artículo, podrá ser todo lo fastimoco que sea, pero aparte de su cuerpazo (conseguido con disciplina y juicio) la Grisales ha de tener algo de talento para actuar por tantos años, y no vengan a decir que se ha acostado con directores y productores porque sea verdad o mentira, sería un comentario de quinta. Tiene su característico y usual forma de actuar eso no se puede negar, no es la gran actriz, pero tampoco es perversa como dicen. Chiflada, engreída, altanera, orgullosa, prepotente y lo que mas quieran decir, digánlo, pero qué persona y mas del superficial mundo gay no lo es, ni teniendo la 10 parte de lo que la Grisales tiene? Eso se llama falsa moral, y eso entre los gay abunda, muchísimo, como los que señalan diciendo que sutano o perensejo es muy loca y muy perra y esos son los que no se bajan de los tacones y lo dan detrás de un patín. Definitivamente tenemos el país que nos merecemos, porque solo se sirve para criticar y mancillar reputaciones, crear envidias, sentirse con el derecho de juzgar y opinar sin ponerse en los zapatos del otro y NUNCA resaltar y valorar las cosas, pocas o muchas, que tantos colombianos hacen dentro y fuera del país. Es mejor mirar q tanto bueno tiene cada persona, por mal que nos caiga, y tratar de asimilar y adoptar esas cualidades en uno mismo. Creo q sin mas por el momento, gracias.

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  2. Amparito, es mi idolo, mi brujula que me orienta hacia la perfeccion, 100 años mas, que digo 1000 años mas para mi reina.

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  3. Estoy totalmente de acuerdo con el artículo, Amparo jamás fué ni será una diva, tal vez de Pueblo, de su Manizales. Talento tampoco, pero es buena moza y como modelo fotográfica no le va mal del todo, pero de pasarela nada que ver, como actriz no es mala, es perversa, esa señora no sabe lo que es actuar y la envidia la siente ella por cualquiera de sus colegas que han triunfado realmente y eso lo se de primera mano, pues tengo personas muy allegadas a ella que me cuentan como se pone cuando alguna triunfa, se refiere a ellas con palabras ofensivas y segun ella, la única que se lo merece todo es ella misma ¿ y quien se cree? Liz Taylor, Sofía Loren o incluso Catalina Sandino, que por lo menos la nominaron al Oscar y no al lado de cualquiera, Amparito, pobrecita, si acaso se ganó algún premiecito India Catalina o en su defecto algún Antena de la Televisión aunque se ganó el protagónico de los Premios, la peor telenovela que haya hecho y quienes la admiran me producen algo que no llega a lástima pero no se que es, se me confunde con una indescriptible risita, de esas que no quieren salir, pero por no ofender al admirador.

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