En pie de rumba

En pie de rumba

Por: Daniel Pacheco

¿CÓMO ES POSIBLE QUE CON TANTA pobreza, sufrimiento e injusticia que hay en este país haya tanto pelao dedicado a defender la dosis personal, el aborto y los derechos LGBT?
Esta pregunta se me paró al frente como un gorila imponente hasta que caí en cuenta de que no había que pasar por encima de él, sino darle la vuelta y mirarlo por detrás: ¿Cómo es posible que con tanta pobreza, sufrimiento e injusticia que hay en este país haya tanto político dedicado a tumbar la dosis personal, el aborto y los derechos LGBT?

Desde esa perspectiva —detrás del gorila— es que es claro que este año el establecimiento colombiano la emprendió contra las libertades individuales. Prohibición del consumo de droga, estancamiento en los derechos de parejas homosexuales, enredo en el tema del aborto y en el de la píldora del día después. Aunque todas estas medidas tratan de temas muy distintos, se encuentran en la órbita de las elecciones personales de los individuos. Elecciones que ahora no se pueden tomar sin volverse un criminal, en el peor de los casos, o un enfermo, en el menos peor.

Sin embargo, al son del recorte de las libertades individuales está surgiendo un nuevo tipo de movimientos sociales. Un movimiento que apenas empieza a formarse, desde diversos grupos, pero que creo tiene el potencial de involucrar a la población joven y apática de este país para lograr cambios puntuales en la sociedad.

El sociólogo francés Alain Touraine caracteriza a estos nuevos movimientos, que aparecen en Francia nítidamente representados en las huelgas de 1995, como grupos que rompen con las reivindicaciones sociales tradicionales —trabajo, salud, educación— para reclamar reconocimiento a sus derechos culturales. Derechos que constituyen elementos fundamentales de la cultura de minorías de personas que viven dentro del conjunto más amplio y homogéneo de la sociedad.

Una de las novedades de estos movimientos, y lo que los separa de las luchas tradicionales, según Touraine, es que buscan una legitimidad (legalidad) dentro de ese orden para expresar su diversidad, y no una revolución de ese orden para lograr la igualdad. En este sentido habría que decir que si la derecha conservadora fue quien despertó a los nuevos movimientos sociales en Colombia, fue la izquierda revolucionaria la que los tuvo dormidos hasta ahora.

Detrás de los nuevos grupos como Dosis de Personalidad, Colombia Diversa y Women’s Link Worldwide hay ideas de cambio puntuales y medios para lograrlos por caminos institucionales. No hay luchas contra el sistema capitalista, ni contra las oligarquías, ni contra el imperialismo. No hay llamado a las armas. Hay personas que quieren decidir si usan o no sustancias psicoactivas; homosexuales que quieren decidir si se casan y adoptan hijos; mujeres que quieren decidir si tienen un hijo o no. No hay imposiciones sobre los demás, hay reivindicaciones para nosotros mismos. Hay reclamos de libertades individuales.

¿Tendrán eco esos reclamos? Touraine advierte que otra de las características de los nuevos movimientos sociales es la facilidad con la que pasan del histrionismo al silencio o de la independencia a la cooptación por los movimientos tradicionales de protesta o de la política.

Incorporada la advertencia queda sólo avanzar y probar. Sin amargura ante las derrotas, sin triunfalismo frente a las victorias: los nuevos movimientos sociales dejan de estar en pie de lucha. No para quedar arrodillados, sino para avanzar en pie de rumba.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: