El amor inclinado

EL AMOR INCLINADO

autor: la Casa Inclinada

El amor, tema recurrente en canciones, telenovelas, películas, noticias y artículos, ¿por qué será?, no lo sé, debe ser que no podemos vivir sin él y por eso lo buscamos desesperadamente y al no encontrarlo, lo idealizamos en aquellas cosas que mencioné anteriormente y lo convertimos en una utopía, que realmente no lo es, porque encontrar el amor es más fácil de lo que parece.

A mi negocio llegan personas que me piden consejo con respecto a sus relaciones afectivas, yo los escucho y descubro  que el común denominador de esas relaciones son los celos, los conflictos, la infidelidad, la falta de confianza, el deseo de absorber y manipular a la pareja, entre otros, por lo que deduzco que confunden los sentimientos y  eso que creen que es el amor, en realidad es otra cosa: baja autoestima, temor a la soledad, falta de aceptación de sí mismo, carencia de afecto, por mencionar algunas.

A la mayoría de nosotros nos maleducaron en muchos aspectos, especialmente en los relacionados con el sexo y con el amor y tal vez por eso, hemos malinterpretado ese sentimiento. Nos enseñaron que hay que casarse, tener hijos y trabajar para sostener una familia y una relación de pareja que casi siempre se convierte en una fachada o en una escena más de la telenovela o en una estrofa más de la canción que nos toca el alma, entonces damos otro paso, siguiendo el ejemplo que éstas nos muestran: la infidelidad.  Ésta se convierte en otro tormento, pues una infidelidad nos lleva a otra y a otra, cada vez con resultados peores, pues ese tan anhelado amor nunca llega aunque insistamos en su búsqueda, el problema es que siempre escogemos el camino más tortuoso y entonces nos convertimos en víctimas, a los que nadie quiere, de quien nadie se enamora, a los que sólo buscan por pasar el rato y vamos poco a poco adentrándonos en el camino de la depresión y la soledad, entonces vamos a saunas, a videos, a bares, o discotecas a ver si de pronto allí encontramos el amor de nuestra vida, la media naranja, sin la que no podemos vivir y a la que le atribuimos , así no la hayamos encontrado, todas nuestras desgracias.

Cuando en aquella búsqueda desesperada, de repente a alguien le interesamos un poco, nos aferramos como una garrapata a esa persona y queremos chuparle hasta el tuétano, se convierte en nuestra tabla de salvación. Viene entonces el despliegue de regalos, de elogios de múltiples llamadas e incontables mensajes de texto y convertimos ésta persona en el ser perfecto, en el que estábamos buscando, no perdemos oportunidad para estar con él y con convertimos en unos “intensos”. Nuestra vida cambia de manera notable, estamos felices por unos días, pero luego la tristeza, la soledad y la depresión nos invaden nuevamente, porque nuestra pareja nos dijo que nos diéramos un tiempo, que todavía no era el momento, pero en realidad es que huyó por temor a ser atrapado. A cualquiera le asusta una persona que lo quiere absorber. Otros creen que quien tanto les gusta se fijará en ellos si les hacen regalos o si les hacen favores, incluso si esa persona no es gay, hasta piensan que lo pueden  “convertir” con sus exageradas atenciones, pero el otro, que nos es bobo, aprovecha ésta situación para sacar partido y cuando lo hace, se aleja dejando nuevamente el corazón roto de quien tanto se esforzó por él.

Lo anterior me lleva a concluir, que si no encontramos el amor es porque no lo hemos buscado donde realmente se encuentra: dentro de nosotros mismos, siempre lo buscamos fuera y cuando con nuestra soledad vamos en busca del amor, lo único que encontramos es más soledad. No hemos aprendido a estar con nosotros mismos ni a amarnos a nosotros mismos, y ¿si no nos queremos ni nos respetamos, como pretendemos que alguien más nos quiera y nos respete? y eso, creo yo, es el primer paso para encontrar el amor. El primer novio que debo tener, soy yo mismo, debo aprender a conquistarme, a quererme, a mimarme, a consentirme, a aceptarme, a hacer las cosas que gustan, a sonreír, a hacer todo con pasión y a disfrutar de mi propia compañía. Sólo así, cuando estoy lleno de cosas para mí, cuando estoy satisfecho conmigo mismo, es cuando puedo permitirle al amor que entre en mí, no hay que salir a buscarlo, el universo se vuelve cómplice para que suceda lo que tanto deseamos.

Y cuando lo encontremos o cuando él nos encuentre, hay que ser abiertos de mente, no podemos ni debemos reproducir el modelo de pareja que nos han enseñado, si somos dos hombres o dos mujeres, debemos rediseñar ese modelo y encontrar todas las maneras de recrearlo cada día, pero lo más importante, según mi propia experiencia, es ser completamente honesto con el ser que se ama, pilar fundamental para que una relación funcione y perdure, pero además, la relación se convierte en riesgo que no todos están dispuestos a correr y, ese riesgo es el de querer a la otra persona en su libertad, aceptándolo tal y como es, permitiéndole ser él y esperar sólo la fidelidad que él se debe a sí mismo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: