¿Será mi hijo Gay?

¿SERÁ MI HIJO GAY? 

TOMADO DE: http://homografiagay.blogspot.com

No sé si se trata de una noticia verdadera o es un fake de internet, o si simplemente es algo que alguien ha difundido con sentido del humor, pero la historia es la siguiente:

 Un padre primerizo, preocupado por el futuro de su hijo, escribe a su reverendo, de una Iglesia Presbiteriana de los EE.UU, preguntándole qué es lo que él puede hacer, como padre responsable, para que su hijo no sea gay en el futuro…

 La respuesta que recibió el preocupado padre, de parte de su reverendo, es que para evitar que el niño fuese gay en el futuro, debía seguir a rajatabla el siguiente decálogo, con lo que el niño, se supone, quedaría lo debidamente protegido a influencias maricas tempranas:

1.- Un niño no debe nunca orinar sentado en el wáter.-Escuchar esta recomendación parece una cosa muy obvia: sólo las niñas orinan sentadas en el wáter, pero de ahí a sacar la conclusión de que una conducta tan absolutamente chorra convierta al niño en un futuro marica en ciernes… es demasiado. Además, digo yo que los niños presbiterianos serán unos hachas a la hora de atinar meando en la taza, al menos a ciertas edades es toda una proeza, pero luego tiene la ventaja de que, aprendido el hábito las mujeres de la limpieza y sus respectivas esposas se lo agradecerán, ya que nunca habrá que regañarles por mear fuera del wáter… ¡Con lo entrenados que están desde pequeños!

 2.- Un niño debe comer siempre todo lo que se le ponga en el plato.- Otra a la que no le termino de ver el sentido… Me acuerdo de un pediatra en la televisión, al respecto de los niños que no comen, diciendo que el estómago de un niño de tres años es como una pelota de tenis, y que luego intentáramos meter ahí un plato de espaguettis, un filete, el postre y el yogur… ¿Cómo no se va a dejar comida el niño? Aunque ahora que lo pienso, como los maricas hemos heredado el mismo afán cuentacalorías, gimnástico y quemagrasas de nuestras alegres comadres (es decir, las mujeres) se supone que es de esa influencia de la que protegemos al niño.

 3.- Un niño debe usar siempre medias, excepto cuando nada.-Esta sí que tampoco la pillo, no creo que un niño por llevar calcetines normales o por llevar pantalón corto con la pantorrilla vista tenga más probabilidades de ser gay… claro que, como el pobre crezca y le quede esa fijación, lo que van a estar criando esos padres preocupados es una drag queen presbiteriana(y ahora que leo la conjunción de esas tres palabras: drag-queen-presbiteriana… me doy cuenta de que me da morbo, no me importaría conocer alguna) Debe ser como aquella señora tan contenta por casarse con un luterano, porque un día se lo hacía por el útero y otro por el ano.

 4.- Un niño no debe ver dibujos animados bajo ningún concepto.- ¡Esta la cojo al vuelo! ¡Que sí… que ya lo sabemos… que Bob Esponja, y el Oso de la Casa Grande, y Epi y Blas, y Winnie The Pooh, y y toda la patulea esa son maricas sin remedio, pervertidores de niños inocentes de cerebros moldeables! Así que supongo, que estos preocupados padres presbiterianos se habrán abonado a la TDT española para que sus vástagos no dejen de perderse ni un sólo programa de LA NORIA, SÁLVAME o DEC, que esos sí que son programas educativos (lo que no tengo claro es si antes hay que ejecutar a Jorge Javier Vázquez, Jaime Cantizano y Jordi González)…

 5.- Un niño no debe jugar nunca con muñecas.- Pues esta condición la veo chorra donde las haya, porque yo en mi vida he jugado con muñecas (salvo un NENUCO que le cogí a mi hermana, y fue para vaciarle un ojo con una cucharilla de café… que ya me estaba tocando mucho los huevos la niña)… Y al niño éste de la foto, que seguro que no es presbiteriano, pues un buen cristiano ni siquiera coge una muñeca para chuparle una teta, habría que decirle que está iniciando un camino sin retorno… ¿No jugar a las muñecas excluye a los presbiterianos adultos con las llamadas hinchables? ¿O a determinada edad las muñecas mutan en instrumentos reforzadores de la heterosexualidad?

 6.- Un niño no debe llamar nunca a sus padres “papi” o “mami”.- ¡No te jode, pues claro que no, qué cursilada más grande, eso no es de ser gays, eso es de ser gilipollas, pijo de la muerte o Enrique Iglesias y su hermana Chabeli -los únicos, creo, en España que siguen usando esas palabras-! Ahora bien, en el otro extremo, supongo que un niño presbiteriano en vez de decir: “Papá, dice Mamá que qué te apetece cenar” pues dirá solemnemente: “Señor Peláez, dice la Señora Peláez que qué le apetece cenar” lo que es merecedor, casi, de una hostia tan grande como la que les deba a los del “papi” o “mami“… Como siempre, en el término medio está la virtud…

 7.- Un niño debe usar siempre ropa interior blanca.- En esto sí que he de darles la razón cien por cien a mis amigos presbiterianos, donde se pongan unos calzoncillos blancos, de slip, de ABANDERADO de toda la vida, comprados por tu madre o tu abuela, que se quite todo lo demás… Yo iría aún más lejos, no depende del color, es un hecho, cualquier hombre que esté pendiente de cuando necesita ropa interior y encima se la compre ¡él sólo!… sin el debido asesoramiento femenino: sólo madre, esposa y abuela quedan autorizadas a ello, no es marica, no, es maricón seguro… así que está bien que los niños aprendan que los calzoncillos crecen solos en el cajón…

 8.- Un niño nunca debe llorar.-Esto es tan tópico que no merece ni comentario, lo hemos escuchado todos: “los niños no lloran”, pero me estrujaré los sesos porque he de rellenar el margen de la fotico de marras escribiendo… ¡Eureka! ¡Entonces en los hospitales presbiterianos es mejor nacer niño que niña! Porque si naces niña te meten una hostia para que llores y empieces a respirar, pero si eres niño, te envuelven entre algodones y sale un equipo de enfermeras-animadoras con pompones que te animan diciendo: “¡Anda bonito, respira, bonito! ¡Dame una R, dame una E, dame una S, dame una P, dame una I, dame una R, dame una A…respira!”

 9.- Un niño nunca debe vestir con los colores incluidos en el Arco Iris.- ¡Me parto y me troncho! -como dice mi querido Luisma, de AÍDA… A ver, presbiterianos queridos, una lección de física: los siete colores del arcoiris son el ancho de banda de la luz blanca, o sea, no hay más colores… Entonces… ¿de qué vestimos al niño, de no-luz, es decir de negro toda su vida? Pues vale, eduquemos a niños mini-góticos, que luego os saldrán hijos de las tinieblas… aunque la ventaja os la llevan los amish en lo que a uniformidad de los niños se refiere, claro que luego llegan a los dieciocho años con el rumspringa y se os despelucan todos, ahí sí que salen putas y maricones a borbotones….

 10.- Un niño jamás debe ir a un colegio donde le enseñen a valorar la poesía.- Bueno, queridos lectores, ésta me la ponen a huevo, como se suele decir… Thiago, dile a cualquier persona que ande preocupada con tu orientación sexual que la culpa es de la poesía, vamos a tener que cambiar el lema de “¡Jopeta, ya soy poeta!” por “Como soy poeta… ¿Quién me peta?”Quedaría más cercano a la realidad, así que a todos los que tengan niños (bueno, los maricas tenemos sobrinos) que pongan filtro parental al ordenador de esas criaturitas para que no puedan entrar al blog poético festivico de Thiago… ¡lo siento muchacho, los menores presbiterianos no te leen!

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