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Adicción al sexo

Adicción al Sexo

 Hablar de adicción al sexo, es hablar de un tema donde no entra el consumo de alguna sustancia, pero al igual que en este tipo de adicciones, puede interferir con la vida de las personas que lo padecen.

 

¿Qué es una adicción sexual?

 Adicción sexual es una forma en que  algunas personas medican sus sentimientos o lidian con sus preocupaciones, al grado tal que su comportamiento sexual se convierte en el mecanismo para trabajar las ansiedades de sus vidas. El individuo puede llegar a un punto en donde se le hace difícil el detener, por sí mismo su comportamiento sexual (o práctica adictiva) por períodos prolongados. Es una persona que le dedica mucho tiempo a la búsqueda y al complacer sus comportamientos o fantasías sexuales. Ya que buscan como aletargar sentimientos de pérdida o de incomprensión, o simplemente como una válvula de escape a sus ansiedades, pero que al inicio como cualquier otra adicción, les reditúa una satisfacción temporal, pero que a la larga provoca problemas en el desarrollo de su vida cotidiana.

 Pero también es importante diferenciar la adicción sexual de la hipersexualidad, que puede manifestarse tanto en hombres como en mujeres, y éste tipo puede ser confundido con adicción o desde mi punto de vista, puede ser una línea muy delgada que separa una actividad de un trastorno que puede afectar la vida de las personas, dentro de lo visto de los procesos cognitivo y conductual, en el segundo el comportamiento de los hipersexuales o adictos en ocasiones puede verse confrontada por reforzadores negativos ya que no pueden llevar a cabo sus deseo, pero dada su obsesión puede llevarlos en determinado momento a traspasar la delgada línea de lo permitido, para mi puede darse, por ejemplo en los pedófilos, dada la formación social, sabemos que nuestro papel como adultos es proteger a los niños, pero creo que las personas con un severo trastorno sexual, el cual no es satisfecho, puede que para el satisfacerlo con niños esa la única manera de encontrar la satisfacción, se puede deber a una disfunción en el funcionamiento de su cerebro.

 La adicción al sexo es un de las adicciones más negadas en nuestra cultura. No toda desviación sexual es una adicción, pero el uso del sexo como sustituto de las relaciones sanas con los demás, es un síntoma del desorden adictivo sexual.

 Cuando la adicción sexual se hace presente, lo que todos debemos considerar es que somos vulnerables a llegar a estar vinculados a aquellas cosas que nos hacen sentir mejor, más seguros, amados, protegidos, y satisfechos, llegamos a ser adictos a aquellas cosas que nos dan un sentido de autoestima, y que nos ayudan a enfrentar dificultades en nuestra vida. Sin embargo todos estamos propensos a adicciones de uno u otro tipo. Los procesos psicológicos y neurológicos que están involucrados en la formación de un alcohólico o drogadicto son los mismos responsables de las adicciones al trabajo, al estrés, a las fantasías, a las relaciones dependientes, a la comida, a la televisión, a la limpieza, a los deportes, al ejercicio, a la apariencia física y a las rutinas diarias. Un dicho común es: “¡Somos criaturas de hábitos!” y cuando aparecen diferentes tipos de adicciones, simplemente decimos: “Si hago algo que me haga sentir bien, probablemente lo haré de nuevo. Si continuo haciéndolo, y me sigue haciendo sentir bien, probablemente haré un hábito de ello, una vez que sea un hábito, llegará a ser más importante para mí y lo echaré de menos si lo dejo”. En otras palabras he llegado a estar vinculado a ello. Y cuando llegamos a estar ligados a algo o a alguien, la adicción a menudo está presente. Para entender y tener comparasión sobre lo que un adicto sexual atraviesa, podemos empezar por compenetrarnos con su lucha, relacionando nuestra propia capacidad para pecar de este modo. Todos tenemos algo que aprender de la restauración de un adicto sexual.

 ¿Qué es la hipersexualidad?

 La Hipersexualidad es una variación sexual y se aplica a aquellas personas cuyo impulso sexual es muy intenso y les impide sentirse satisfechas sexualmente, por lo que desean constantemente actividad sexual. Es prácticamente imposible establecer unos criterios fiables para decidir cuándo el deseo sexual es excesivo, pero lo que sí está claro es que cuando una de las partes de la pareja se queja de que las demandas son desmedidas, puede desequilibrarse la relación y empujar a la infidelidad y a la separación. En el caso de las mujeres, a la Hipersexualidad se le denomina comúnmente Ninfomanía y en los hombres se llama Satiriasis.

 La Organización Mundial de la Salud, define esta disfunción como “Impulso sexual excesivo”, el cual aparece con mayor frecuencia durante el final de la adolescencia o en el comienzo de la edad adulta. Puede presentarse como un cuadro aislado o dentro de un trastorno afectivo.

 Lo que caracteriza a este tipo de variación sexual es una obsesión por el sexo. A la persona le acompañan constantemente pensamientos, preocupaciones mórbidas y fantasías que pueden perturbar su funcionamiento habitual. La imposibilidad de saciarse, que corresponde a una sensación anormal de insatisfacción sexual, el orgasmo no conlleva a la relajación completa, sino que reaparece inmediatamente el deseo de realizar el coito y la compulsión, es decir, la actuación repetida, frenética y constante de actividad sexual.

 ¿Por qué las personas se convierten en adictos sexuales?

Puede llegar a ser diferente en distintas personas, pero generalmente hablando existen razones sicológicas, biológicas y espirituales. A continuación una explicación breve de estas tres vertientes.

El adicto biológico es alguien que ha condicionado su cuerpo a recibir químicos o substancias cerebrales a través de unos procesos de reforzar unas fantasías sexuales, con eyaculación que provee el que estas substancias se liberen hacia el cerebro.

Psicológicamente, el que tiene la necesidad de medicarse o escaparse de situaciones físicas, emocionales o de abuso sexual, en donde dicha persona encontrar la medicina sexual, antes del alcohol o algún otro tipo de drogas.

Y espiritualmente, una persona que trata de llenar el vacío de Dios que hay en su corazón, con su adicción sexual. Su adicción es su espiritualidad, lo consuela, lo celebra y siempre está para él o ella presente y disponible. Puede haber adictos sexuales que representen uno o más de las razones arriba mencionadas. Por esa razón se recomienda un especialista en esta área para aquellos que se han llegado a envolver en este tipo de situación.

 NIVELES DE ADICCIÓN SEXUAL

 Hay cuatro niveles de adicción. Estos ayudarán a catalogar y comprender el alcance de la adicción de alguien.

 1. Masturbación compulsiva, vida de fantasía, codicia del corazón, masturbación habitual (Aunque la fantasía y la lujuria están en el primer nivel, a menudo estos pensamientos y recuerdos son los más difíciles de erradicar).

2. Uso de pornografía (generalmente acompañado por masturbación), “sexo telefónico”, pornografía “sutil”, libros explícitos, Internet, vídeo chats, etc.

3. Encuentros con adultos que lo consienten, encuentros anónimos, con personas que practican la prostitución, frecuentar librerías para adultos, espectáculos de desnudo.

4. Cosas que involucran a otros ignorantemente o en contra de su voluntad. Estas incluyen: llamadas obscenas, exhibicionismo, vouyerismo, vejación infantil, violación e incesto.

 Estos niveles se entremezclan fácilmente y a menudo progresan hacia las actividades del nivel cuatro si continúan desenfrenadamente.

 ¿Existe alguna diferencia entre una persona que tenga un empuje sexual fuerte y una que tenga una adicción sexual?

 Hemos escuchado mucho esta pregunta, en programas de radio y televisión cada vez que tocamos el tema. Una persona con un empuje sexual fuerte, se satisface con el sexo. Pero cuando su pareja le dice que no por alguna razón válida no va corriendo a satisfacerse sexualmente de alguna manera inapropiada, o tampoco interpreta esto como un rechazo a su persona. El adicto sexual es todo lo contrario.

 ¿Puede convertirse una persona en un adicto a la masturbación?

 Tal vez es la adicción sexual que más tratan los consejeros que trabajan en esta área. Es usualmente la masturbación el primer acto sexual que posteriormente se convierte en un hábito descontrolado. Es ahí donde usualmente todo adicto sexual comienza su comportamiento, y se mantiene activo, aparte de otros comportamientos adquiridos en el camino.

 ¿Qué rol juega la pornografía en la adicción sexual?

 La pornografía, para muchos adictos sexuales, combinada con la masturbación, se constituye en una de las piedras angulares de su disfunción. A muchos adictos se les hace extremadamente difícil el alcanzar la sobriedad de este tipo de combinación. La pornografía con fantasías crea un mundo irreal en donde el adicto visita, primero en la etapa de la adolescencia y luego en otros niveles del desarrollo y crea una relación de objetualización que lo condiciona a depender de fantasías y objetos para alcanzar llenar sus necesidades emocionales y sexuales. Esto cientos de veces antes de tener sexo con una persona real.

 ¿Puede una persona ser un adicto sexual y a la misma vez no tener relaciones sexuales con su pareja?

 Algunos psicólogos llaman a esto anorexia sexual. En esta etapa de la adicción sexual, el adicto prefiere estar inmerso en su propio mundo de fantasías sexuales, que tener relaciones sexuales con su pareja. El adicto/anoréxico evita el sexo relacional y por lo tanto el sexo con su pareja se convierte en algo infrecuente, que cuando se da es por solicitud de la parte no adicta.

 ¿Cómo es la vida con un adicto sexual, desde el punto de vista de una pareja?

 Las parejas de un adicto sexual reportan sentimientos similares. El sentimiento este de soledad es una experiencia común en las parejas de adictos sexuales, este sentimiento de que la persona no puede abrirse para mostrar quien realmente es. También es común ver el coraje y la ira que levanta el no tener unas necesidades satisfechas. Aunque el adicto sexual siga en su compulsión, es posible que su pareja pueda recibir ayuda que la pueda aliviar y apoyar. Se tiene que buscar ayuda, porque los sentimientos de ira, pérdida, soledad y otros que se experimentan al vivir con un adicto sexual, pueden a largo plazo tener unos efectos y consecuencias adversas para la pareja no adicta. Se le debe hacer saber a la persona que en la inmensa mayoría de los casos la adición de la pareja no tiene nada que ver con el desempeño de su pareja, sino que es algo que posiblemente comenzó mucho antes de haberlo conocido. La adicción de esta persona le iba a causar un daño a cualquiera otra persona que se hubiera convertido en su pareja.

 ¿Existe recuperación para un adicto sexual?

 Existe recuperación y liberación para un adicto sexual. Es algo que toma tiempo y mucho esfuerzo, especialmente durante el primer año, pero con ayuda el adicto sexual puede experimentar restauración en su vida espiritual, emocional, relacional y financiera. Hemos visto a muchas parejas convertirse en un matrimonio mucho más sólido y más feliz de lo que hubieran siquiera pensado.

 ¿Cómo puedo conseguir un especialista en adicción sexual?

 Conseguir un terapista en esa área a veces no es tan fácil, especialmente alguien con convicciones cristianas, pero al final encontrará un lugar en el Internet que puede visitar para obtener no solo libros y literatura pertinente a esta problemática, sino también la dirección y teléfono de personas preparadas en esa área.

La pérdida de la esperanza es un asunto grave, pues como dice el dicho: “La esperanza es lo último que se pierde”. Si la víctima ha perdido toda esperanza lo más probable es que ya haya pensado o esté pensando en el suicidio. En el entorno social las consecuencias llegan en un segundo tiempo, es decir, después de afectar a los tres entornos principales. Cuando una familia es destruida por la adicción sexual, pronto tendremos un número más en las estadísticas de desintegración familiar; si tenemos desintegración familiar la sociedad es afectada pues los hijos de estas familias desintegradas quedarán posiblemente con un fuerte trauma que viene de todo lo que vivieron antes de ver la separación de sus padres. Si un adicto pierde, la sociedad pierde también, pues es precisamente que producto de ésta adicción tenemos violadores, pervertidos sexuales, acoso sexual, abuso infantil, prostitución y un sin fin de consecuencias derivadas a su vez de todo esto.

 Características de los adictos al Sexo:

 Las personas con adicción al sexo tienen características muy definidas:

  • El adicto al sexo tiene un patrón de conducta fuera de control
  • Continúan con ese patrón aunque esté destruyendo su vida
  • A menudo buscan el sexo peligroso o de alto riego
  • Ejercen su sexualidad sin proponérselo
  • Sufren serias consecuencias en su vida a causa de su conducta sexual
  • La adicción sexual afecta al trabajo, a los pasatiempos, amigos y familia
  • Usan el sexo para ayudar a controlar su estado anímico y enfrentarse al estrés y la ansiedad
  • Su obsesión por los asuntos sexuales es tan extremada que interfiere en su vida normal
  • Puede haber periodos en que se extingue todo comportamiento sexual y desarrollan aversión al sexo.

 La adicción sexual no tiene que ver con la debilidad moral o la falta de carácter. De hecho, cuanto más trata el adicto al sexo cambiar su conducta, tanto peor se comporta. Como todos los adictos, su adicción tiene que ver con el intento de manejar el dolor emocional. La adicción al sexo conduce a rituales que acentúan la obsesión. Estos rituales favorecen la conducta sexualmente compulsiva y es cuando llega a la desesperación. Para curar esa desesperación el adicto al sexo vuelve a la obsesión como forma de escapar del dolor. El sexo se convierte en el remedio para reducir la ansiedad de forma morbosa y obsesiva. El adicto no tiene control y siente vergüenza, dolor y odio a sí mismo. Puede que el adicto quiera parar, pero repetidas veces no logra hacerlo. La incapacidad para manejar su propia vida puede evidenciarse en las consecuencias que sufren los adictos: relaciones perdidas, dificultades en el trabajo, arrestos/detenciones, problemas económicos, pérdidas de interés en asuntos no sexuales, falta de amor propio y un sentimiento de desesperación. Aparece una conducta sexual irrefrenable que genera el alivio de un malestar interno y que produce consecuencias muy negativas en el sujeto, físicas, psicológicas y sociales, viviendo ese alivio en secreto y sentimiento de culpa.

Las conductas relacionadas con la adicción al sexo son las siguientes:

  • Autoerotismo compulsivo
  • Búsqueda ansiosa de múltiples amantes
  • Frecuencia habitual de prostíbulos, teléfonos eróticos o web porno, videochats, etc,
  • Conducta hipersexual y obsesiva con una o varias relaciones.
  • El adicto al sexo sufre un trastorno de conducta, la sexoadicción, de tipo obsesivo que afecta sobre todo a los hombres, que aumenta con la falta de satisfacción sexual y que va unida a estados de ansiedad y depresión.

 Tratamiento de la adicción al Sexo

 Las adicciones son de los trastornos más complejos de tratar. Los pacientes saben que su proceder lleva un daño, pero les es difícil tomar la decisión y decir hasta aquí. Entre los riesgos que un paciente corre están: contraer enfermedades de transmisión sexual, agotamiento físico, pérdida de empleo, caer en problemas de acoso sexual, desintegración familiar y rechazo. Cuando las acciones pasan de ser secretos y se conocen las evidencias, es cuando la familia y los amigos descubren en qué invierte su tiempo y dinero y casi siempre lo marginan.

Terapia: Sí se puede El tratamiento para un sexo adicto varía de un paciente a otro, sin embargo, las pautas básicas son:

  • Recibir terapia cognitiva-conductual: Que el paciente modifique sus conductas.
  • Aumentar la autoestima: Descubrir sus fortalezas y atributos.
  • Asistir a un grupo de autoayuda: Se recomienda hacerlo con Neuróticos Anónimos.
  • Apoyo ambiental y psicológico de parte de familia, amigos y vecinos.
  • Algunas pruebas delatoras pueden ser las grandes cuentas de teléfono, el ser visto con frecuencia en las cercanías de burdeles, salas de cine donde se exhiben películas pornográficas o comprando revistas de esa misma clase.

Tocar fondo

Cuando un sexo adicto se pregunta qué ha hecho de su vida y experimenta culpa y dolor por el daño causado a sí mismo y a los demás, es el momento de iniciar un tratamiento médico psicológico. Esa impotencia de no saber manejar las emociones, que son las causantes del desequilibrio económico, el rechazo social, la pérdida de valores, el cansancio físico y mental, así como carecer de propósitos, podrán encaminarlo a tomar la decisión de cambiar. Para ello requiere de rehabilitación profunda. La constancia y el entusiasmo por recuperar el tiempo y oportunidades perdidas, son los ingredientes necesarios para transformarse en una persona de éxito. La experiencia ha demostrado que es posible salir avante de la mano de un guía profesional.

 Conclusiones:

El hablar de la adicción al sexo, es un tema del cual se debe de tener consciencia, ya que entrama asuntos delicados que pueden molestar a las personas que lo padecen; además, los tratamientos que se ofrecen son muy parecidos a los que se pueden dar para alguna otra adicción, tal como la que padecen los adictos al juego.

También es importante tener en cuenta los focos de atención que exponen algunos especialistas en Internet, y más que nada que existen pasos para detectar a las personas adictas al sexo.

 Características de una dependencia sexual

 1. Compulsión

En pocas palabras, cuando pierdes el control de un acto. ¿Cómo? Pierdes el control para frenar una actividad, aunque quisieras hacerlo. Es más, no sólo tienes la sensación de que ya no puedes detenerte, sino que usarías cualquier medio para conseguir lo que quieres, saltándote los peligros, lo que digan los demás, los daños otros y a ti mismo. Una actividad compulsiva puede llamarse tal cuando tu voluntad está tan débil que haces lo que sea con tal de conseguir lo que “te pide el cuerpo y la mente.” Ojo, la voluntad sigue ahí y la tienes que reforzar para salir de la adicción, pero es como si la hubieses tenido enyesada durante años y ahora tuvieses que rehabilitarla con otros ejercicios. Primero tendrás que reconocer que tienes un “yeso”, luego tendrás que tomar la decisión de quitarlo, a lo que seguirá ir rompiendo ese molde conforme vas rehabilitando tu voluntad con otros ejercicios.

 2. Tendencia al aumento de la dosis

Es muy característico de una adicción que cada vez necesites más dosis para sentirte satisfecho por un corto lapso de tiempo. Las adicciones van en escalada. Puedes intentar obtener más gratificación aumentando una actividad masturbatoria, por ejemplo, pero siempre quedas insatisfecho. Esto lleva al peligro de buscar cada vez situaciones y actividades más arriesgadas para intentar llenar ese vacío que no se está llenando.

 3. Dependencia psíquica y física

Aquí te pondré las típicas frases “es que el cuerpo me lo pide”, “es que lo necesito”, “no puedo vivir sin esto”. Físicamente el cuerpo se ha acostumbrado a su “dosis”. Psíquicamente es todo un reto buscar actividades mentales sanas que llenen la dependencia con la que tú mismo, inconscientemente, te has etiquetado. Usando nuevamente el ejemplo de la masturbación, no vas a morir por dejar de hacerlo, pero el cuerpo y la mente van a demandar su dosis de placer. ¿Cómo vas a substituirlo? Aquí otro término: síndrome de abstinencia. Es como los fumadores que están dejando el cigarro. En cuanto lo dejan, sienten un ansia enorme por conseguir lo que el tabaco les proveía, y experimentan física y psíquicamente justo lo contrario a lo que el tabaco les ofrecía. Si sentían relajación, ahora pasarán por una fuerte intranquilidad. Si fumar les ayudaba a concentrarse, ahora se sentirán muy dispersos e incapaces de poner atención. Lo mismo sucede a nivel sexual. Se necesita de otra persona que te vaya diciendo cómo satisfacer todo a lo que el cuerpo se había acostumbrado y que le estaba haciendo daño.

 4. Consecuencias perjudiciales para el individuo y la sociedad

Como te había mencionado, la adicción lleva a requerir más dosis o nuevas actividades, tal vez más peligrosas, para conseguir apaciguarte momentáneamente. Crudamente, una adicción a la masturbación y a la pornografía puede empujar a una persona a perder el trabajo, romper con su pareja, o asuntos tan graves como convertirse en un violador… ¡aunque definitivamente no quiere hacer lo que está haciendo! No digo que todos los casos lleguen a este extremo, pero existen testimonios de que así ha ocurrido. En un abusador hay una persona, una persona cuyo pasado ha ido, aún con su voluntad débil, marcando su presente. Día a día la adicción consume tu tiempo, no sólo laboral u ocupacional, sino social, recreativo, ¡tu tiempo de descanso!. Comienzas a vivir una doble vida, y olvidar tus proyectos, tus sueños y la esperanza.

 5. Deseo persistente o esfuerzo inútil de dejarlo

Sabes que hay algo que no te gusta, algo que te está frenando, como un obstáculo para conseguir las cosas que realmente deseas. Quieres dormir y descansar para los exámenes de la semana, pero “algo” te llama a buscar pornografía justo en ese momento. “Bueno, sólo un ratito”… de golpe descubres que son cerca de las cuatro de las mañana y sigues pegado al monitor. ¿Te ha pasado alguna vez?  Quieres dejarlo, pero siempre regresa el “llamado” del cuerpo y de tu mente. Ves que no es conveniente para ti, tu doble vida pende de un hilo, tal vez alguien se dé cuenta… ¡pero el cuerpo me lo pide! ¡Lo necesito!

 Doce preguntas para autodiagnóstico

 Contesta estas doce preguntas para determinar si tienes un posible problema con la dependencia sexual.

  1. ¿Guardas secretos sobre tus actividades sexuales o románticas? ¿Mantienes una vida doble?
  2. ¿Tus necesidades te han orillado a tener sexo en sitios o en situaciones o con gente con las que normalmente no te involucrarías?
  3. ¿Te sorprendes a ti mismo buscando artículos o escenas sexualmente excitantes en periódicos, revistas u otros medios de comunicación?
  4. ¿Te has dado cuenta de que tus fantasías románticas o sexuales causan problemas en tus relaciones o que te prohíben dar cara a tus problemas?
  5. ¿Frecuentemente quieres alejarte inmediatamente de una pareja sexual después de tener sexo?
  6. ¿Frecuentemente sientes remordimiento, vergüenza o culpabilidad después de un encuentro sexual?
  7. ¿Sientes vergüenza de tu cuerpo o de tu sexualidad, de tal manera que evitas tocarte el cuerpo o participar en relaciones sexuales? ¿Temes no tener sentimientos sexuales? ¿Temes ser asexual?
  8. Cada nueva relación, ¿continúa tener los mismos patrones destructivos que te incitaron a romper con la última?
  9. Tus actividades sexuales y románticas, ¿necesitan cada vez mayor variedad y frecuencia sólo para sentir los mismos niveles de excitación y alivio?
  10. Tu perseguimiento de relaciones sexuales o románticas, ¿contradice o interfiere con tus creencias o desarrollo espirituales?
  11. Tus actividades sexuales, ¿incluyen riesgos, amenazas, o la realidad de enfermedades, embarazo, coacción o violencia?
  12. Tu comportamiento sexual o romántico, ¿te ha dejado alguna vez con el sentimiento de una falta total de esperanza, enajenación, o con ganas de suicidarte?

Si contestaste con un «sí» más de una de estas preguntas, te animamos a buscar ayuda adecuada a esta temática.

 RECOMENDADO

Hay una película de 2011 llamada SHAME La película narra la historia de Brandon Sullivan (Michael Fassbender), un hombre de unos 30 años que vive y trabaja en Nueva York. Brandon sufre de adicción sexual, se pasa buscando todo tipo de aventuras sexuales: ve películas pornográficas en la computadora, contrata prostitutas, busca mujeres en los bares o contacta mujeres en el metro, incluso termina por entrar a un establecimiento de encuentros homosexuales.

6 comentarios

  1. Excelente artículo. Me deja dos pensamientos, qué tal vez parezcan en contra, pero uno último que me gustaría que funciones de puente de reflexión: 1. ¿cuál es la necesidad del hombre moderno (incompleto/incomprendido/sesgado por religiones) ante el sexo? 2. ¿cuál es el papel del internet en esto, teniendo en cuenta que es el mayor proveedor de contenido sexual? 3. es posible tratar esto sólo como sexo, así como enfrentarlo y combinarlo con los afectos. y un 4. hay violoadroes,, acosadores y pedófilos. También hay trabajadores sexuales en la fotografía, en bares o en el porno que se desempeñan y enfrentan a una parte muy importante de su ser para poder proveer dinero y esto no sino muestra del desequilibrio propio de nuestra era tanto en temas económicos como espirituales, y bien podría llamarme poco “conectado” por este comentario: pero es que hay actores porno que lo hacen muy bien. En fin. reitero: excelente artículo.

  2. Gracias, soy adicto al sexo, ya se que tengo una neurosis y buscaré ayuda profesional

  3. Que buen articulo, sigan publicando articulos
    Gracias por la información

  4. Muy bien elaborado el artículo, me parece que es bastante acertado con respecto a las conductas y emociones expuestas, la verdad hace dos años que descubrí que soy adicto al sexo, y cuando leí el artículo, en realidad me sentí bastante identificado, pues como dice al principio, es un tema que nuestra cultura no ha aceptado..

  5. Excelente artículo, ví la película además, soy adicto al sexo aunque no he llegado aún a extremos solo por una razón, miedo. pero leer este artículo me hizo reflexionar mucho sobre mi mismo. Gracias.

  6. MUY INTERESANTE EL TEMA, LOS FELICITO!! SEGUN LO LEIDO Y REALIZADO LA ENCUESTA, HE CONFIRMADO QUE TENGO UNA ADICCION AL SEXO!
    ME PONDRE LAS PILAS CON ELLO!

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